PUBLICIDAD ENGAÑOSA DEL AMOR (Por qué las pelis nos muestran lo que no existe)
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(Por Marta y BK)
Cuentan las grandes historias románticas del cine, que el amor es el que atraviesa fronteras, el que te hace llorar, reír y morir por algo más grande que cualquier otra cosa. Todo vale y nada importa si se tiene al lado a la persona amada. Se lucha, se ponen en ridículo y se pone el mundo a los pies de quien amas.
El “GRAN ROMEO” de las películas, es el que te dice cosas tan bonitas que hacen que te sonrojes, el que recorre una ciudad por ti para traerte flores, el que lo deja todo para estar a tu lado, el que te despierta cada mañana diciéndote lo guapa que eres, el que te dice: te amo tal cual eres; sin ti no soy nada; si me dejas me muero; haría cualquier cosa por ti; vuelve conmigo que me duele el alma; te prometo que cada día de nuestras vidas te diré que te quiero; te prometo que habrá días en que uno de los o los dos querremos dejarlo, pero me arrepentiré si no te pido que seas mía porque estamos hechos el uno para el otro… Y un sinfín de etcéteras.
Y nos preguntamos ¿Esa imagen existe de verdad? ¿Existe este Romeo empedernido? ¿El que te saca la sonrisa y te colorea las mejillas? ¿El que te hace sentir música de fondo y que no existe nada más alrededor? ¿El que te saca la euforia que llevas dentro por sentirte amada cada día sin pausa?
Las películas nos dan la imagen de un amor sincero, joven, imperecedero, valiente, profundo y capaz de todo. Terminas de verlas con lágrimas en los ojos, el corazón palpitante y enamoradas sin estarlo realmente, pensando que eso existe y deseando ser rescatas por ese príncipe romántico que viene a llenar nuestras vidas. Pero tristemente volvemos a la realidad y vemos que el amor es más sencillo que otra cosa, que la lucha y el romanticismo mueren cuando te tienen segura y enamorada.
Ejemplos de estos frustrados amores irreales son la tan idílica imágen del gran Landom en “Un paseo para recordar”, capaz de cumplir los sueños y de casarse con la mujer amada, a pesar de todo. No olvidemos el gran Romeo, antes mencionado, que prefiere morir antes que vivir sin su Julieta. Destacable es también Noa (El diario de Noa), que escribe 365 cartas, cada día durante un año sin respuesta y la esperó hasta el último momento. No nos olvidamos, claro está, de nuestro gran Darcy en Orgullo y Prejuicio, un hombre callado e indescriptible, imagen de la masculinidad, del romanticismo y del amor más puro, capaz de darlo todo por un amor perdido. Claros ejemplos estos de muchos otros que nos quedan por mencionar…
Y la siguiente pregunta es: ¿DÓNDE ESTÁ? Porque de corazón, de alma, de cuerpo y de cursis que somos, ¡¡¡¡nosotras lo queremos!!!!
Románticas frustradas
Marta y Blanka
